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jueves, 23 de abril de 2015

Feliz Día del Libro

HOY es el DÍA del LIBRO


Es una fecha muy señalada y especial, sobre todo para los amantes de las letras. 
Si quieres conocer las recomendaciones que Kayima y yo hemos dado para la iniciativa

#YoLeoAutoresEspañoles

Aquí tenéis el ENLACE


Y como en este rinconcito web también quería hacer algo especial con motivo de 
este día tan especial... he puesto 
Ellos Me Comeran y Tres Relatos de Terror 
para descargar GRATIS desde vuestro Kindle.

Os dejo los enlaces a #Amazon donde podréis descargarlo por 0€



Laila acaba de perder a su padre y queda como única heredera viva de la acaudalada familia Doyle. Toda su vida se ha sentido presa en su jaula de oro y en esa primera noche sola decide escapar a conocer su tan esperad "libertad". Pero pronto descubre que la hermosa y tranquila ciudad donde se crió desvela oscuras sombras y peligros al ponerse el sol. Se extravía y es perseguida desde la oscuridad, teme ser apresada pero las casualidades o el destino hacen que se cruce con un extraño caballero que la rescata... o tal vez no.

Esta historia la escribí hace algunos años, es una de las que conservo mejores recuerdos y sentimientos. Los vampiros y la inmortalidad siempre han sido grandes inspiraciones para mi.

Precio Semana del Libro: 0€ GRATIS
Formato: Versión Kindle ENLACE

Longitud de impresión: 92
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
Idioma: Español

En EBUP, PDF y MOBI (también GRATIS) en Bubok.es : ENLACE
Precio en papel: 10'20€




He creado esta pequeña recopilación de mis relatos cortos de terror para vosotros que habéis decidido darme una oportunidad.

Bienvenidos a mis pesadillas, muchas gracias y espero que disfrutéis de estos tres relatos para NO leer antes de dormir.

- Oceánide
- Al Otro Lado
- El vecino de Abajo



Precio Semana del Libro: 0€ GRATIS
Formato: Versión Kindle ENLACE

Longitud de impresión: 33
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
Idioma: Español



Desde aquí mi pequeña y humilde contribución a este día del libro.
Espero que os regalen muchos otros títulos, una montaña de rosas rojas y ojalá que disfrutéis mucho de vuestras lecturas.

Amarië


domingo, 7 de diciembre de 2014

Compartir lecturas por Navidad

¿Por qué escribo?

Porque hay miles de historias y fantasías guardadas en mi cabeza y me gusta guardarlas y conservarlas en papel. Imagino, deseo y espero que algún día pueda leerles esas historias a mis hijos y nietos; y que esas cosas que un día imaginé y escribí en un papel, se queden con ellos una vez yo me haya ido de este mundo.

Pero ¿por qué no compartirlo con todo el mundo?

Mis medios son limitados, pero no hay nada que me gustaría más que poder regalar lo que hago por el simple hecho de compartir. Y este mes de #Diciembre es un mes para dar a los demás. Internet me da la oportunidad de ofrecer fácilmente mis relatos a personas de todo el mundo y poder compartir lo que hago.

ELLOS ME COMERAN es un relato que escribí en 2008.



Es bastante sencillo y, bueno, ahora que han pasado todos estos años y he escrito y aprendido mucho... pienso que podría mejorar en infinidad de cosas. Pero la Amarië que lo escribió es aquella de 2008, con lo bueno y lo malo, y Ellos me comeran es un recuerdo plasmado de aquella persona que fui.

Si decides pararte y leer mi pequeña historia de vampiros 

Apenas son 180 páginas que se lee en una tarde fácilmente y puedes conseguirla GRATIS



Relato Ellos me Comerán GRATIS ahora en Bubok.es




Si decides colaborar conmigo, para la creación y edición de próximos proyectos, puedes hacerte con el relato también en los enlaces que abajo comparto.


También en formato papel por 10,20€


También lo podéis conseguir en #Kindle por 0,89€




Gracias a todos aquellos que lo tienen y lo han leído.... y gracias a todos los que lo leerán.

Imagen de Tumblr


Espero que os guste (aunque sea solo un poquito) este cachito de Amarië. Estaré encantada de leer vuestra opinión (sea cual sea) por mis redes sociales o en mi mail: amarie4567@gmail.com Y si quieres compartir tu opinión sobre el relato #EllosMeComeran puedes encontrarlo en:

martes, 14 de octubre de 2014

Ellos me comeran GRATIS en Amazon por 5 días

Buenas gentecilla que me lee. Hoy os traigo un poquito de autopublicidad por aquí.

Hoy y durante 5 días podéis conseguir Ellos Me Comeran en formato kindle por 0.00€ en amazon.es

Amazon de vez en cuando me deja ponerlo gratis y esta es una de esas ocasiones. Así que no tenéis nada que perder.










viernes, 25 de julio de 2014

La evolución de Ellos me comeran

Hola gentecilla!
Hace unas semanas hice una entrada sobre mis experimentos en el mundo de la autopublicación, aquí tenéis el enlace: Ellos me comeran en Amazon 

En dicha entrada os conté sobre un relato que escribí hace seis años y que rescaté del olvido para probar como se autopublica en Internet.

Fue una sorpresa para mí descubrir que hubo gente que compró mi relato en formato kindle (2 ventas) sin hacer ningún tipo de publicidad ni nada, mientras que nadie lo descargó de otras plataformas gratuitas. Lo que me llevó a la conclusión de que Amazon es de lo mejor para difusión.

Así que posteriormente a la entrada, hice una promoción para que cualquier persona pudiera descargar Ellos me comeran en Kindle GRATIS. La promoción duró 5 días (como estipula Amazon) y lo compartí en mis redes sociales, hoy puedo contaros que mi pequeño relato de vampiros tuvo 84 descargas.



""Desde aquí quiero darle las gracias a esas personillas anónimas por hacer clik en mi relato y aventurarse a leerlo""

En Google+ me recomendaron que explorase la web de autopublicación: Bubok.es y es precisamente donde estoy actualmente experimentando. Subí nuevamente Ellos me comeran, aunque no con el éxito conseguido en Amazon (seamos sinceros)
En esta web el precio mínimo para comprar un ebook es de 1€, pero también permite la opción de ofrecerlo GRATIS.
Otra curiosidad que nos plantea Bubok.es es crear tu libro en formato FÍSICO. Así que también me he aventurado a explorar esta opción. A partir del dibujo que ya estáis acostumbrados a ver como portada del relato (que hice yo misma) creer la cubierta: portada, lomo y contraportada. Edité como quería que fuera sus páginas, tipo de letra, forma, tamaño, grosor del papel... todo y voilá! En pocos días me llegó a casa mi relato en papel.

Me gustó mucho el resultado, sobre todo porque es realizado íntegramente por mí, es mi pequeño bebé. Y lo guardaré para siempre con mucho cariño.
La web ofrece la opción de contratar a personas que te realicen corrección, maquetación, diseño, publicidad, etc... pero, como sabéis Ellos me comeran es mi pequeño experimento y quería hacerlo todo yo misma a ver que monstruito salia de ahí. Y me ha gustado mucho.
Ya he tenido algunos pedido en formato papel, cosa que no deja de sorprenderme porque no es más que un viejo relato olvidado en mi ordenador y aunque la gente lo descargue, lo lea, lo compre... para mi no es gran cosa. Aunque ahí está demostrándome que no es fácil de ignorar.

Así que, podéis entrar desde ya en la web: bubok.es y descargar GRATUITAMENTE el relato en pdf, pero lamento decir que si lo queréis en papel, cuesta dinero... porque esa gente dueña de la web de algo tendrán que vivir, no van a crear libros y talar árboles gratis porque sí. Pero ahí está la opción desde luego.

(formato electrónico)

Gracias por estar ahí y leer mis locos avances y experimentos.
Un bezito.







viernes, 11 de julio de 2014

Ellos me Comeran en Amazon

Buenas,
hoy quiero compartir con vosotros mi experiencia, experimentos y aprendizaje sobre el funcionamiento de la autopublicación en Internet.

Como sabéis, Ellos me Comeran no llega a ser una novela porque es una historia demasiado corta, apenas tiene 14 capítulos con una o dos páginas cada uno. La empecé a escribir en este mismo blog hace ya 6 años, pero no la terminé de subir nunca.

No es el GRAN RELATO de mi vida (no está maravillosamente escrito ni nada), tengo otros que me gustan mucho más pero le tengo especial cariño a este por la época de mi vida en la que lo escribí y me pareció buena idea llegar a compartirlo, aunque no sea nada del otro mundo.

Así que para aprender sobre la autopublicación y todo ese mundo, rescaté esta historia de mi pc para que fuera mi conejillo de indias.


Cogí a Ellos me comeran y lo subí gratuitamente para que cualquiera lo pudiese descargar, e incluso coloqué un enlace directo aquí en el blog. (Aunque no hice ningún tipo de publicidad o spam para que la gente lo descargara, eso sería hacer trampas para el experimento).
Por otro lado lo publiqué en Amazon. Mi idea era publicarlo gratis para comprobar el número de gente que lo descargarían de esa plataforma mundial y comparar el alcance de Amazon con otras plataformas de subida gratuitas... pero la web exige un mínimo de 0,89€ (0,99$). A menos que realices una promoción a 0€ que dura hasta 5 días. Así que lo tuve que publicar al precio mínimo. Nuevamente no hice ningún tipo de promoción, ni lo publiqué en ninguna parte.

CONCLUSIÓN:

· Cuando yo (y muchas personas por lo que he comprobado) buscan libros gratis o a menos de 1€ en Internet suele acabar mirando Amazon, las promociones y libros a 0€. Por eso empecé a investigar y experimentar con dicha página porque es a la que yo acudo, es un referente en los monitores de búsqueda, transmite seriedad y confianza.

· Sin embargo si se sube un novela/cuento/relato a alguna plataforma gratuita donde hay muchísimos otros libros gratuitos también... allí pasa más desapercibido. Se le da menos importancia.
Sin anunciarlo, promocionarlo, sin hacer SPAM ni nada recibí (en la descarga gratuita): 108 visitas a Ellos me comeran con CERO descargas. Lo que me deja comprobar que hubo gente que leyó la sinopsis, curioseó... pero que pasó del tema.
Sin anunciarlo, promocionarlo, sin hacer SPAM ni nada en Amazon: No puedo contabilizar las visitas que ha tenido el producto porque no he encontrado el modo, pero he obtenido 2 ventas.
Teniendo en cuenta que tenía la misma sinopsis, portada, contenido y todo... que no se ha anunciado de ninguna forma especial ni nada, Ellos me Comeran ha llegado a un número considerable de personas que han conocido el producto. Y que de ese número (desconocido, pero que supongo que sería mayor que el de la plataforma de descarga gratuita) dos personas se han visto atraídas por el relato y lo han comprado.
Mientras que gratuitamente obtuve un 0% de descargas, pagando he conseguido 2 descargas en el plazo de un mes.
Eso me reafirma el mayor alcance de la plataforma Amazon, que la gente busca y confía más de los productos que allí se presentan (aunque tengan que pagar un precio mínimo).



Si pensáis en autopublicar algo... ya contáis con mi experiencia para aprender y dar un paso más allá.
Creo que Amazon es un buen lugar para dar a conocer al mundo libros autopublicados, que tiene buena difusión, que cuenta con promociones para vender por 0€ y hacer llegar gratuitamente el producto a cualquier rincón del mundo. 

Seguiré investigando y compartiendo con vosotros la información.

domingo, 16 de enero de 2011

ELLOS ME COMERAN (capitulo 6)

Capitulo 6: Una carta inesperada.

Pasé más tiempo del que esperaba en la mansión de Mery Anne, pero es que en parte me sentía culpable… yo también pude haber hecho algo aquella noche por Clarissa. Además me sentía en deuda con la familia, así que me quedé por dos semanas acompañándolos. En todo ese tiempo no volví a ver al Doctor Ross.

Cuando regresé a casa, ésta parecía más vacía que de costumbre. Rápido me había acostumbrado a vivir con más personas. Me fui directa a mi habitación para echarme a descansar. Me dí un baño relajante y una vez tumbada en la cama me di cuenta que había algo sobre la almohada. ¡Una carta!

Me senté a leerla… el sobre estaba en blanco y sin sellar. No había sido enviada por correo. La abrí:

Mi querida señorita Laila Doyle,

He venido a visitarla en un par de ocasiones, pero ambas veces sus criados me comunicaron sobre su ausencia. Supongo que aun se aloja con la señorita Mery Anne, pero me viene demasiado lejos para ir a visitarla allí. Así que recordé como entré en su casa la primera vez que nos vimos y le dejé esta carta para usted.

La verdad es que no dispongo de mucho tiempo ahora mismo para venir con la frecuencia que me gustaría, pues estoy muy ocupado con tanto trabajo. Al parecer hay pocos médicos en la ciudad y últimamente están ocurriendo muchos accidentes por lo que el número de heridos y muertos está aumentando. Esto hace que me preocupe por usted, después de lo que le ocurrió a la señorita Rose en la fiesta de cumpleaños de su amiga, le pediría por favor que fuera prudente y no saliera de noche a la calle y mucho menos sola. No valla de nuevo de excursión  nocturna por la ciudad ¿me lo promete? Es peligroso tal y como andan las cosas últimamente.

Sobre la fiesta, supongo que ya se enteró… no sé si lo recuerda, pero oímos ruidos y gritos cuando estuvimos en el jardín. ¡Gracias a Dios nos fuimos antes de que algo malo le pasara! Nunca me hubiera perdonado a mí mismo, si algo le llega a pasar. Es una desgracia para la familia Rose, debo recordar enviarle mis condolencias, con tanto trabajo no he tenido tiempo.

Espero volver a verla algún día, señorita Doyle, hace mucho tiempo que nadie me hacía sonreír y usted lo consigue sin dificultad ninguna. Siento como si la conociera de siempre y la tengo en buena estima, por favor cuídese mucho.


Dr. Szayel Ross.

Posdata: No deje el balcón abierto… si puedo entrar yo, pueden entrar otros.

Mi corazón latía apresurado. Él había estado aquí, en mi habitación y dejó una carta para mí. ¡No me lo podía creer! Además esperaba volver a verme… eso para mí era un sueño.

 Apenas presté atención a todas las señales de alarma que él puso en la carta, pero verdaderamente parecía que la ciudad estaba en peligro, pues en los periódicos decenas de asesinatos aparecían cada día en portada y ahora el Dr. Ross me prevenía de salir a la calle. Pero entonces la impresión que me causó era de un hombre protector que velaba por mí… nunca pensé estar en peligro verdaderamente. Aun así cerré mi balcón con pestillo esa noche, aunque nunca antes lo había hecho… por si algún día volvía él para verme.
Pero algo no se me pasó por alto… una duda que me corroía desde la fiesta. ¿Él no vio lo que yo? Entonces… ¿fue un sueño? ¿Un delirio por el alcohol y el estado de nerviosismo que tenía? Esa carta solo despertó más dudas sobre aquella noche… pues gravados en mi alma se quedaron esos ojos… no podían ser falsos… yo los vi.

"¿Por qué tapaste mis ojos Szayel? ¿Qué no querías que viera?" Me pregunté toda esa noche y me prometí a mi misma buscarlo al día siguiente para aclararlo todo.

AmaRiË
Noviembre 2008









Para leer el resto del relato deberás descargarte la obra completa en PDF.
(Dejé de subir los capítulos al blog)


Relato registrado como propiedad del autor: T. Fernández Ávila
Puede encontrar la obra registrada en SafeCreative bajo el nombre de: Ellos me Comeran
1405090828319
Todos los derechos reservados.


sábado, 13 de noviembre de 2010

ELLOS ME COMERAN (capitulo 5)

Después de 8 meses sin publicar nada de ELLOS ME COMERÁN
vuelvo hoy a retomar mi relato vampírico más largo.
Espero que os guste tanto como a mi.
Capitulo 5: Falsas excusas
Desperté a la mañana siguiente acostada en la cama de la habitación de invitados en la mansión de Mery Anne. Me dolía la cabeza. Mientras bebía agua del vaso de mi mesilla de noche mi nana irrumpió en la habitación.
- ¡Nana! ¿Qué formas son esas de entrar? - Me molestaba que no llamase a la puerta nunca pero esto era el colmo.
- ¡Ay, mi niña! Menos mal que se recogió temprano anoche. - Estaba temblorosa y con la cara pálida.
- ¿Qué ocurre? - Ante su mal estado la invité a sentarse junto a mí en la cama.
- Anoche, en la fiesta…
- ¿Qué pasó en la fiesta? Vamos, dilo ya. - Un mal presentimiento me invadió… como si algo oculto dentro de mí me previniera.
- En la fiesta pasó algo horrible… la señorita Clarissa, ¿sabe usted quien es? - Asentí con la cabeza. - ¡Ay, niña! Está en todos los periódicos, apareció muerta en los jardines esta mañana. Todos la andaban buscando porque desapareció de la fiesta… ¡Ay, mi niña! Esa podría haber sido usted… que desgracia. La familia esta destrozada. ¡Sangre, sangre por todos lados! Encontraron el cuerpo desgarrado… dicen que puede ser un animal salvaje que merodee por la ciudad… o un depravado asesino…
Me quede congelada. ¿Clarissa muerta en el jardín? De pronto recordé… ¡yo estuve en el jardín! Y… oí un grito… y vi unos ojos… de una bestia salvaje… yo… ¡yo vi como mataban a Clarisa!
Me levanté aterrada y corrí hacia el pasillo. De pronto estaba gritando el nombre de Mery Anne por toda su casa. Necesitaba verla, quería preguntarle algo, tenia que saberlo.
En su habitación la encontré estaba llorando desconsolada abrazada a su primo. Su hermano Víctor y su madre también estaban en el lugar. Corrí hacia ella.
- ¡Mery Anne, que bien que estés sana y salva! Me acabo de enterar. ¡Es una tragedia! - Mi amiga se abrazó a mí llorando.
- Déjenos a solas. - Los demás salieron con las cabezas gachas… todos tenían los ojos rojos de llorar. - Laila… ¿no recuerdas nada? - El pánico me invadió. No recordaba nada después de esos ojos… mi mente se nubló.
- ¿Qué pasó anoche? - Me atreví a preguntar aunque me daba miedo la respuesta.
- El Doctor Ross te trajo en brazos del jardín… todos se preocuparon mucho por ti, pero él dijo que no estabas acostumbrada a beber y que te insistió para que tomaras una copa de champán con él. Te mareaste y te caíste en el jardín. Todos sonrieron ante la excusa del doctor y halagaron su caballerosidad al rescatarte. Me pidió que os acompañara a ambos para indicarle tu habitación para poder acostarte, pero eso fue frente a la gente. Una vez que salimos del salón me contó la verdad. - ¡La verdad! ¿Qué verdad? ¿Qué vimos como mataban a su prima? No podía ni pestañear. - Me contó que estabas mareada en realidad y que por eso te acompañó a tomar el aire. Pero que estando allí oísteis un ruido en la oscuridad, pero que no alcanzasteis a ver a nadie. Y que después se oyó un grito de mujer. Me dijo que te pusiste muy nerviosa y asustada y que fue ahí cuando te caíste y acabaste desmayándote. - Empezó a llorar. - Me aconsejó que mandara a alguien a investigar… que podía haberle pasado algo a alguno de mis invitados… pero, entiéndeme… estaba en mi fiesta de cumpleaños, también había bebido… tras dejarte en tu habitación siguió insistiendo, pero volví a mi fiesta y se me olvidó.
- No te culpes a ti misma, tú no sabias lo que podía llegar a pasar. - Intenté consolarla. Lloraba cada vez con más fuerza.
- Cuando mi hermano me preguntó que donde estaba Clarissa… que llevaba horas perdida… un vuelco me dio el corazón… salí corriendo a buscar al Doctor, le pedí que me indicara en qué lugar del jardín habíais estado y nos acompañó a mi hermano y a mi hasta el lugar… ya estaba a punto de amanecer, Laila… la pobre llevaba horas allí…
- ¿Estaba allí?
- Si. Yo la encontré. Ha sido horrible, horrible. Si le hubiese echo caso al doctor… ahora mi prima tal vez estaría viva… - Ya no pudo hablar más, el llanto la ahogaba. La abracé fuerte durante mucho tiempo, hasta que el sueño la venció. No dije nada en todo ese tiempo… aunque las dudas me acechaban. ¿Verdaderamente el Doctor Ross lo vivió así? ¿No vio nada en aquellos arbustos? Entonces, ¿Por qué se quedó inmóvil tanto rato? ¿Por qué tapó mis ojos? ¿Por qué no fue el mismo a investigar, si Mery Anne no hizo nada y él sabia que algo pasó en ese lugar?
AmaRiË
Noviembre 2008





Relato registrado como propiedad del autor: T. Fernández Ávila
Puede encontrar la obra registrada en SafeCreative bajo el nombre de: Ellos me Comeran
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Todos los derechos reservados.


viernes, 5 de marzo de 2010

Capitulo 4: Fiesta de Cumpleaños


Pasaron 6 meses en los que verdaderamente mi casa fue mi prisión y mis oscuras ropas enseñaban al mundo la razón de mi encierro. Pero llegó el día en el que tenía que salir.
Una mañana de mayo la campana de la entrada sonó. Al poco rato el mayordomo nos comunicaba a mi nana y a mí que la señorita Mery Anne venía de visita acompañada de su madre. Mery Anne era una amiga de la infancia pero desde hacía 5 años se mudó al norte de la ciudad por lo que nos veíamos muy poco, aunque nos escribíamos con frecuencia.
- ¡Laila, pero que delgada estas! - fue lo primero que me dijo mientras corría hacia mi para abrazarme.
- Será por el color negro… yo me sigo viendo igual.
- Tan mal lo tienes que estar pasando sola en esta mansión, con tantas preocupaciones y llevando ese horrible luto… no debes comer bien siquiera…. - verdaderamente parecía preocupada. - ¿Está comiendo bien? - Le preguntó a mi nana.
- Sí señorita Mery Anne. - dijo asintiendo muchas veces con la cabeza.
- Me alegra verte, y a usted también señora. - Les dije a Mery Anne y su madre, ambas sonrieron y tras ofrecerle asiento con un gesto de mano se sentaron. - ¿A qué debo vuestra visita? ¿Venís de camino por unos recados? ¿Os quedareis?… mandaré preparar habitaciones…
- No. - Me interrumpió Mery Anne. - Hemos venido personalmente para invitarte a mi cumpleaños. Sin ti sabes que no es lo mismo para mí. - Mi gesto se volvió serio.
- Mery Anne… ya te dije por carta que no iba a asistir. Estoy de luto aun… ni siquiera ha pasado un año…
- Pero llevas mucho encerrada… todos saben ya que has aguantado demasiado… y además estás en edad de buscar un marido o llegarás a los 20 solterona y después a ver quien se va a querer casar contigo.
- ¡¡Mery Anne!! - Exclamó su madre regañándola.
- Estoy diciendo la verdad… no se por qué te sorprendes madre, Laila es muy bonita pero su padre nunca le dejaba asistir a fiestas… ahora que puede, no lo hace por guardar luto… dentro de poco cumplirás 20 años y ni siquiera tienes admiradores… mucho menos prometido. ¿A qué va esperar? Todos los jóvenes elegirán sus futuras esposas y ¿qué quedará para ella?
- Los que no tengan dinero para conseguirse a la mujer que amen. - Se hizo un silencio incómodo cuando pronuncié esas palabras. - ¿Acaso no es verdad? Todos aquellos que se acercaran serán por una razón… y me atrevo decir que no es el amor… o al menos no el amor a mí, pero sí a mi dinero.
- Esas palabras suenan a amargura Laila. ¿Desde cuándo tu corazón perdió la esperanza? Esto no puede quedar así, amiga mía. Si quieres vestir con ese espantoso color… no te lo impediré, pero vendrás a mi fiesta, tanto quieras como si no. Y nadie se atreverá a criticarte… porque yo te defenderé, tienes derecho a ser feliz como cualquiera y hasta ahora sólo te han puesto impedimentos. Eso se acabó, te vienes a mi casa por unos días… te despejarás de tanto negocio, luto y tristeza.
No me negué… ni siquiera pronuncié palabra alguna. En mi interior sabia que necesitaba que alguien hiciera eso por mí… que me sacara de allí… de aquel pozo oscuro donde yo misma me había encerrado. Y Mery Anne era un torbellino de alegría y color, que aun si yo no lo quería, era capaz de ir buscar mi felicidad y hacer que me chocara de frete con ella.
Ése mismo día mi nana y yo nos trasladamos a la casa de Mery Anne. No vi a mi anfitriona en todo el día, pues andaba ocupada con los preparativos de la fiesta. Pronto empecé a arreglarme… aunque poco podía hacer, por mucho que me esmerara ni mi peinado, ni mi vestido llamaría tanto la atención como el de las demás jovencitas… pues el negro pasa desapercibido ante el arco iris de vestidos que llevarían todas ellas.
Cuando salí al Gran Salón ya estaba lleno de invitados. No vi a nadie conocido, también estaba algo mareada por la emoción de mi primera fiesta, todo ese jaleo de música y gente bailando y moviéndose de un lado a otro, todos hablando, riendo, bebiendo… De pronto alguien me paró.
- ¿Laila Doyle? ¿Eres tú? Soy Clarisa McLanan prima de Mery Anne Summers … ¿te acuerdas de mi? - Le contesté que sí pero creo que no me oyó, pues salió corriendo tomándome de la mano para que la siguiera. Me presentó a todas sus amigas que formaban un corrillo de cotorras. El tema principal de la noche… los jóvenes de la fiesta.
- ¿Y Mery Anne? - pregunté.
- Bailando con mi hermano Robert. ¿Que linda pareja hacen verdad? - Me señaló en dirección a donde bailaban, pero nuevamente no me dejó contestar. - Seguro que acaban casándose… desde niños se gustaron, ¿sabias? Sólo que mi hermano no es muy decidido y le cuesta pedírselo… pero se ve a leguas que se quieren. - Tenía razón… una magia especial flotaba sobre ellos mientras bailaban… ninguno miraba nada más que a su pareja de baile y sonreían felizmente… ¿era eso lo que Mery Anne quería para mi? Me quedé por unos instantes observando el baile de la jubilosa pareja… cuando oí la curiosa pregunta que hacía una de las muchachas:
-… ¿Cómo dices que se llama?
- No sé su nombre pero mi primo Víctor le llamó Doctor Ross… - De pronto la conversación de Clarisa y sus amigas captó toda mi atención.
- Es un doctor… ¡¡kyaaaa!! Creo que me estoy poniendo enferma… - dijo una de ellas y las demás rieron.
- Voy a pedirle a mi primo que nos lo presente. Sin duda es una nueva cara en la ciudad y tal vez se fije en una de nosotras… siempre es bueno tener un médico en la familia, ¿no? - Clarisa se marchó y la seguí con la mirada. Sus pasos llevaron a mis ojos hasta él. Estaba de pie en una esquina hablando con el hermano de Mery Anne. Era igual que aquella noche, no había cambiado en nada… ni su bello rostro, no su triste mirada. No me lo podía creer, sin duda el destino me había llevado a volverle a ver.
Las señoritas que estaban a mi lado me hacían en vacío y hablaban entre ellas. Estaban muy nerviosas y se disputaban al joven caballero como perras el último hueso de jamón.
- ¡Qué guapo es!
- ¡Y que alto!
- ¿Se fijará en mi?
- No seas tonta, yo soy la más bonita de todas se fijará en mi.
- Si, pero yo soy más rica, acabará siendo mío.
- Pero mirad sus ojos, no parecen reales.
Para cuando los tres llegaron Clarissa, Víctor y el Doctor Ross las jóvenes inquietas estaban serenas y tranquilas, aparentemente claro, pues fingían y actuaban su maravilloso papel de señoritas perfectas. Víctor fue quien hizo las presentaciones, dejándome a mí en último lugar. No era bastante con ser la que menos llamaba la atención con mi vestido negro y mi triste apariencia, que para rematarlo ponía por delante de mi a todas las bellas flores de la ciudad para hacerme aun más insignificante. Las nombró una a una y él, que en ningún momento me miró, las saludó con una reverencia. Cuando Víctor se dispuso a decir mi nombre… él lo interrumpió.
- No necesito que me presentes a la señorita Doyle, Víctor. - Mi corazón se encogió… - Ella y yo ya nos conocemos… ¿verdad princesa? - Sentí que mi cara se volvía roja como el fuego. Él me recordaba. Cogió mi mano y la besó inclinándose para ello. Las demás jóvenes me miraron con gestos de sorpresa, celos, odio… que casi ni se puede describir, pero yo las ignoré a todas ellas… incluso olvidé que vestido llevaba o la tristeza que debía aparentar tener… ya nada de eso importaba, porqué el se fijó en mi dejándolas a todas ellas a un lado.
- ¿Os conocíais? ¿No me dijiste nada Laila? - Clarisa me preguntó acusadora.
- Tampoco me preguntaste. - Le respondí.
- Yo que iba a saber… ¿no se suponía que estabas encerrada en tu casa, que no te relacionabas con nadie? - Clarisa seguía acusándome, evidentemente su objetivo era dejarme en mal lugar frente al doctor.
- Laila y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo, pues yo compartía una amistad con su difunto padre - Fue el quien salió a mi defensa incluso antes de que yo misma pudiera decir nada y además me había llamado por mi nombre, sin duda quería mostrar que existía lazos de amistad entre nosotros. Aun seguía ruborizada.
- ¿Es eso cierto? Discúlpame Laila no sabía nada. - No tuvo más remedio que decir. Quise ignorarla por el resto de mi vida, así que no respondí a su disculpa y me dirigí directamente a él.
- Hacía mucho que no le veía Doctor, ¿ha estado fuera de la ciudad? - Quise continuar con nuestra pequeña actuación.
- Así es, he estado en Francia, visitando a unos parientes. He llegado hoy, pero mañana mismo tenía pensado escribirle unas palabras para informarla de mi regreso.
- Eso no es cierto, no quiera hacer que me lo crea. - Bromeé con una sonrisa. Las caras de asombro de las demás rozaban el espanto. Imaginé que pensaban que cómo seria posible que una doña nadie como yo, que no les llegaba ni a la suela del tacón, podía acaparar a ese joven para mí sola y esa idea es la que me hacía sonreír.
- ¿No se lo cree? Estoy hablando en serio. No he dejado de pensar en usted y eso que hace más de seis meses que no nos vemos. Así que desde el primer momento que pisé la ciudad quise ir a verla. Se lo juro. - Lo decía muy serio y tomando mi mano entre las suyas. En ese momento palidecí súbitamente. ¿Era verdad lo que decía? ¿Había estado pensando en mí tanto como yo en él todo este tiempo? Creo que se dio cuenta que no podría seguir el curso que tomaba la conversación y por eso continuó de la siguiente manera.
- El negro es el color que mejor te sienta, aunque sé que no lo llevas porque a mi me gusta, sino porque guardas luto, ¿o no es así?
- Claro que es porque llevo luto, ¿qué mujer iría siempre vestida de negro por gusto? - Le tuve que contestar, sentí que esas palabras me dejaban en mal lugar frente a los demás oyentes.
- Está bien, está bien… no te enfades conmigo princesa no insistiré en demostrarte más mis sentimientos, pues sé que no me correspondes. Pero por nuestra vieja amistad quisiera que me acompañaras durante la velada, para ponernos al día en todo lo que nos ha pasado… bueno, si no anda por aquí ningún otro caballero que desees que ocupe ese lugar… por favor. - Nuevamente se inclinó tomando mi mano entre las suyas. No tenía palabras para describir lo que me hizo sentir… no solo me salvó de ser ignorada y rechazada por todas ellas, sino que quería pasar esa noche conmigo. Cada vez sentía más y más que esas palabras eran verdaderas y que no fingía por hacerme un favor ante esas víboras. Así que no lo dudé, tenía la oportunidad por la que todas ellas peleaban hacía tan sólo un momento en la palma de mi mano, y no estaba dispuesta a dejarla escapar.
El Doctor Ross hizo una reverencia para despedirse del resto, mientras me decía que le acompañara a por algo para brindar por nuestro inesperado reencuentro. Yo le seguí y la verdad, no me importaba a donde me llevara pues le hubiera seguido hasta el fin del mundo.
Una vez que brindamos por nuestro rencuentro Mery Anne apareció. Verdaderamente parecía que llevaba rato buscándome, sin embargo yo ni pensé un instante en ella desde que me encontré con el señor Ross, ¡con todo lo que insistió para que viniera a su fiesta de cumpleaños! Me sentí una mala amiga, una desagradecida.
- ¡Laila, Al fin te encuentro! ¿Dónde has estado toda la velada? Seguro que acabas de bajar de tu habitación… mira que te dije que… - Entonces descubrió quien me acompañaba. - ¡Ups! Perdón. Disculpe la intrusión. No sabia que estabas acompañada Laila, vendré más tarde, ¿si? - Comenzó a retroceder.
- Espere, por favor, no es ninguna molestia. - Mery Anne volvió a acercarse… esa era su verdadera intención desde el principio, conocer a mi extraño acompañante. - Es usted la señorita Mery Anne, la razón por la que todos nos encontramos aquí esta noche, ¿no? ¿Cómo iba usted a molestar? - En realidad el joven era toda educación y amabilidad. - Feliz cumpleaños joven dama. - Mery Anne se ruborizó.
- Muchas Gracias. Yo, yo le conozco… espere… si, creo que le he visto con mi hermano Víctor ¿no? - Como era costumbre en ella empezaba a tantear el terreno… Y el joven caballero contestaba de forma perfecta al interrogatorio que Mery Anne le expuso. Después de presentarse debidamente y conversar sobre su relación con el hermano de mi amiga y su relación conmigo y mi familia… el doctor Ross propuso otro brindis, esta vez por el cumpleaños de la anfitriona, así que se fue por unos instantes a por las tres copas de champán.
- ¡Lailaaaa, Nunca me hablaste de él! Pero que guapo es, es un joven increíble. Y está interesado en ti, ¿se te ha declarado? Le habrás dicho que si, ¿no? como no le digas que si te mato me oyes, pero te has fijado bien… ¿de que color tiene los ojos? ¡Que preciosidad! - Estaba muy nerviosa y contenta por mi, era evidente que su prima ya le había informado de algo antes de encontrarnos.
- Gris.
- ¿Qué dices Laila?
- El color de sus ojos… es gris.
- ¡ohh! No parecen reales, es como cristal con un brillo que hipnotiza, ¿verdad? - Mary Anne estaba fascinada con mi supuesto pretendiente.
- Tu prima Clarissa…
- Si, si ella me contó todo… me gustaría haberos visto. ¿De verdad se volcó tanto en ti cuando te vio que ignoró a las demás? Ja, ja, ja. Mi prima siempre fue muy presumida, de seguro que pensó que se fijaría en ella más que en ninguna. Pero no te preocupes… le diré a mi hermano que le hable bien de ti y que le pregunte cuáles son sus intenciones.
- No. No hagas eso. Se pensará que quiero algo con él. - Empezaba a preocuparme que mi amiga quisiera saber más de la cuenta… ¿y si descubriese que todo lo anterior era una falsa?
- Pues que lo piense… Laila, imagínate… que lindos ojos pueden tener vuestros hijos. - Esas palabras me dejaron en shock. ¿Hijos? Mery Anne iba demasiado deprisa.
El Doctor Ross llegó con tres copas. Tras el brindis, Mery Anne se disculpó indicando que tenía que atender a los demás invitados y se marchó dejándome a solas de nuevo con él. Yo empezaba a estar sofocada y muy mareada. Jamás había bebido alcohol y ya llevaba dos copas de champán. El doctor pareció darse cuenta y me indicó que saliésemos a tomar el aire fuera en el jardín.
Una vez allí nos sentamos en un banco y pudimos ver que hacía una noche maravillosa, con un cielo plagado de estrellas y la luna llena que iluminaba nuestros rostros. Apenas recuerdo la conversación, aun la cabeza me daba vueltas. Pero sé que me habló de su viaje, de que verdaderamente pensó en volver a verme… que no todo lo que dijo fue mentira… y yo le creí, porque en aquel momento necesitaba creerle. Además en aquel momento sus ojos no parecían tan tristes como yo recordaba.
Inesperadamente se oyó ruidos tras los matorrales del fondo del jardín.
- ¿Qué ha sido eso? - Me sobresalté. El Doctor Ross se levantó y se dirigió al lugar.
- ¿Quién anda ahí? Descúbrase. - Seguía caminando hacia los matorrales. Miré a mi alrededor, las únicas personas que estábamos allí era el doctor y yo, los demás se veían muy lejos. No quería quedarme sola, así que corrí hacia él. De pronto él frenó sus pies, yo choqué contra su espalda y caí al suelo. La cabeza me daba vueltas. Quise ver lo que él miraba, pero todo estaba muy oscuro.
Entonces se oyó un grito.
Un escalofrío recorrió mi espalda. Era un grito de mujer. Algo malo estaba pasando en aquel lugar. Miré hacia atrás pero los invitados de la fiesta no oyeron nada, estaban demasiado lejos y la música sonaba muy fuerte.
- ¿Qué ha sido ese grito? ¿Ve algo doctor? - Dije mientras me ponía en pie. El doctor continuaba inmóvil mirando fijamente a la negrura. - ¿Qué es lo que mira? - Me asomé por un instante por encima de su hombro, tras él me sentía a salvo. Agudicé la mirada y empecé a ver una silueta dibujada en la oscuridad… había algo en el suelo. Entonces me agarré fuerte a la chaqueta del doctor Ross. Un susurro salió de mis labios. - Tengo miedo. - Entonces él se volvió bruscamente, pero en ese momento el ser que estaba agachado giró la cabeza hacia nosotros y pude ver unos brillantes ojos, que jamás vi en un ser humano, que me atravesaron como puñales afilados. El doctor tapó mis ojos con sus manos.
- Te sacaré de aquí - Me susurró. Y yo… me desmayé.
AmaRiË
Noviembre 2008







Relato registrado como propiedad del autor: T. Fernández Ávila
Puede encontrar la obra registrada en SafeCreative bajo el nombre de: Ellos me Comeran
1405090828319
Todos los derechos reservados.


martes, 2 de marzo de 2010

ELLOS ME COMERAN (capitulo 3)

Bueno, hace 1000 que nos subía nada de "Ellos me comerán"
pero, poco a poco subiré todos los capítulos.
Hace ya más de un año que la escribí...
y estuvo bastante tiempo on line,
pronto volverá estar para todo aquel
que quiera leer la historia de Laila y Szayel.
Este capítulo es bastante light (no sale el prota)
pero hay que leerlo para continuar con la trama, además...
el capítulo 4 es uno de mis favoritos ^^
Capitulo 3: Sucios Negocios
A la mañana siguiente mi nana entró en la habitación como una posesa, gritando a diestro y siniestro que me levantara ya de la cama… que debía de estar en pie desde hacía horas. Al preguntar… eran las 12, del sobresalto me incorporé.
- ¡Valla! Me quedé dormida. - Fui a ponerme en pie, pero al apoyar los pies en el suelo nuevamente el tobillo izquierdo crujió cediendo al peso de mi cuerpo, por lo que nuevamente caí y me quede sentada en la cama. En ese momento recordé toda la noche anterior, pero como era mi gran secreto me limité a sonreír para mi misma.
- ¡Venga señorita! ¿A qué está esperando? Tenemos muchísima prisa, debe arreglarse rápido y bajar a la sala de té, su tío John la está esperando. - Miré sorprendida a mi nana, ella sólo ladeo la cabeza. ¡El tío John visitándome!… verdaderamente no ha perdido el tiempo, sólo hace 24 horas del funeral de mi padre y ya está buitreando sobre su fortuna.
Le dije a mi nana que me ayudara que me dolía muchísimo el pie, al preguntarme por qué, sólo pude poner la excusa de que durante la noche, me levanté a por un vaso de agua y a oscuras por los pasillos me caí. Varias veces le pregunté, ¿No me oyó? ¿De verdad que no escuchó el golpe? Y evidentemente ella no oyó nada y lo achacó a su avanzada edad y un sueño profundo.
En pocos minutos hice mi entrada en la sala de té, con triste y sobria apariencia enlutada y pañuelo en mano. Mi tío se levantó para recibirme. Al ver mi cojera no dudó en preguntar. Volví a narrar la misma historia que a mi dulce nana, hizo un gesto extraño con la cara y me dijo que era típica la debilidad en las mujeres de mi familia. Siempre achacó todas mis acciones patosas e incluso la muerte de mi madre a esa debilidad familiar. Me pidió que me sentara rápido debido a mi estado y una vez todos colocados donde debíamos me miró a la cara muy serio y comenzó a hablar:
- He venido hasta aquí y en momentos tan difíciles para ti, sobrina, para brindarte mi apoyo y mi ayuda. - Era previsible.
- Gracias tío John.
- Voy a serte franco, vengo ha hablar de negocios. - Fijé mi mirada en él… nunca pensé que lo dijera sin rodeos, venia a por el premio gordo. - Hija no estas preparada para llevar la empresa familiar tú sola, aunque eres mayor de edad y única heredera, eso te convierte en propietaria de todo lo que pertenecía a tu padre, pero… si te soy sincero, te viene muy grande. - Me insultaba por el simple hecho de ser mujer. - Así que te propongo algo, como un buen negocio, conveniente para ambas partes. Mi hijo mayor Cris estaba prometido con Lady Catherine, pero estoy dispuesto a disolver ese ventajoso matrimonio de mi primogénito y heredero, si aceptas tú ser su esposa. Ambos saldréis ganando, la fortuna familiar se multiplicará, tendrás alguien que te ayude con los negocios y los lazos familiares serán más sólidos entre nosotros. ¿Qué me dices hija?
Estaba atónita por lo que acababa de oír, pero pude reaccionar a tiempo de verme envuelta en un matrimonio de conveniencia.
- Su propuesta es verdaderamente ventajosa, pero en estos momentos no tengo el estado de ánimo como para darle una respuesta adecuada, considero además que es demasiado pronto para hablar de festejos y bodas pues aun está fresca la tierra sobre la tumba de mi padre. Si no le importa quisiera pensarlo adecuadamente… mientras tanto me las apañaré con lo que mi padre buenamente me enseñó y con la ayuda de los asesores y administradores que puso a mi servició desde que enfermó gravemente. Muchas gracias tío John, me alegra saber que aun queda algo de familia que se preocupa por mi bienestar. - Le dediqué la sonrisa más falsa que en mi vida había hecho y me levanté de mi asiento. Nuevamente me dolió el tobillo. - Se quedará a almorzar ¿verdad? Mandaré que pongan un plato más para usted. - Su cara era una mueca de incredulidad.
- No, muchas gracias hija. Tengo que volver a casa, tu tía Madeleine me espera. Además no quiero ser mucha molestia, aun guardas luto por tu padre y no quiero ser inapropiado. Sólo vine a brindarte mi ayuda y espero que sepas hacer buen uso de ella, sería una pena que todo lo que tanto esfuerzo le costó conseguir a tu querido padre desapareciera de la noche a la mañana.
- Descuide tío. Déle recuerdos a mi tía y a mis primos de mi parte. - Salió rápidamente de la habitación. Nunca pensé que sentiría tanta vergüenza ajena.
Miré a mi nana, que esperaba mis órdenes, sentada junto a la puerta y sonreí… ella me devolvió la sonrisa, era evidente que un mismo pensamiento pasaba por nuestras mentes: el hombre que acababa de salir perdía el tiempo viniendo a esta casa, ésta y todas las futuras veces que volviese.
El resto del día fue como el resto de los siguientes 6 meses… nada. La soledad invadía la gran mansión. Las mañanas las pasaba sola en mi jardín pintando, bordando recogiendo flores… Almorzaba cada día con el administrador y el asesor financiero que mi padre contrató para ayudarme con los negocios, con ellos poco a poco empecé a construir mi futuro imperio, pues era el momento de sembrar para algún día cosechar mis propios beneficios. Por las tardes me dedicaba a leer el correo y salir ha hacer algunas compras, casualmente desde que mi padre murió la señorita Doyle era invitada a toda fiesta, cacerías, meriendas, almuerzos y cualquier tipo de festejo de la alta sociedad. No hace falta decir que rechazaba toda propuesta, pues aun debía comportarme todo lo decente que se esperaba de una señorita de buena cuna que guardaba luto por su difunto padre. Por las noches como buena chica me iba a la cama… pero en más de una ocasión quise salir como aquella vez. Pero nunca sobrepasé los límites de mi balcón, aunque desde allí espere muchas veces entrever a aquel caballero que me rescató una vez… pero sólo fueron fantasías de niña entupida.
AmaRiË
Noviembre 2008










Relato registrado como propiedad del autor: T. Fernández Ávila
Puede encontrar la obra registrada en SafeCreative bajo el nombre de: Ellos me Comeran
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